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Chioggia: Una Joya en la Laguna Veneciana

Actualizado: 11 feb





Chioggia, a menudo llamada la Piccola Venezia, es una encantadora ciudad situada al sur de la famosa Venecia, en la misma laguna. Aunque menos conocida, Chioggia ofrece un rico patrimonio histórico, canales pintorescos, y una vibrante cultura pesquera. Este rincón escondido es el destino perfecto para aquellos que buscan experimentar la auténtica vida veneciana sin las multitudes.

Con su encanto y su rica historia, es una joya por descubrir en la laguna veneciana. Sus calles estrechas, canales serpenteantes y su atmósfera auténtica transportan a los visitantes a otra época, Chioggia merece ser explorada.


Situada aproximadamente a 50 kilómetros al sur de Venecia, el viaje entre ambas ciudades puede hacerse en coche, autobús o barco. En coche o autobús, el recorrido suele tomar alrededor de una hora, dependiendo del tráfico ( Puedes coger el 80 en Piazzale Roma de Venecia o el 85 en el Aeropuerto Marco Polo ). También es posible llegar a Chioggia en barco, lo cual puede ser una opción relajante que permite disfrutar de las vistas de la laguna veneciana durante el trayecto.


Chioggia : Centro histórico


LLegar a Chioggia es escuchar el murmullo lejano del mercado, el agua moviéndose con calma en los canales. Y, sobre todo, ver la silueta de la Torre di Sant'Andrea recortándose sobre el cielo.

Allí arriba late uno de los secretos mejor guardados de la ciudad: el reloj astronómico más antiguo del mundo aún en funcionamiento. No hace falta entender su mecanismo para sentir su peso histórico. Basta mirarlo. Pensar que desde el siglo XIV sigue marcando el tiempo en esta pequeña ciudad marinera. Subir a la torre es como asomarse a otra época; desde arriba, el casco antiguo se despliega en tejados rojizos y canales estrechos que recuerdan, inevitablemente, a Venecia… pero a otro ritmo.


El paseo me lleva por el Corso del Popolo, la arteria viva de Chioggia. Aquí no hay decorado: hay vida real. Señoras que se saludan, pescadores que comentan la jornada, escaparates sencillos, cafés con las puertas abiertas. Pero si hay una pausa que define el ritmo local es el aperitivo frente al reloj. En Bar Al Vecio Orelogio, el vermut se bebe despacio, mirando la torre que sigue marcando las horas desde hace siglos. No hay espectáculo. Hay cotidianidad. Y precisamente por eso resulta tan auténtico.


Entre fachadas medievales y palacios renacentistas, la ciudad cuenta su historia sin necesidad de carteles.

A pocos pasos, la imponente Cattedrale di Santa Maria Assunta aparece casi de forma inesperada. Su interior barroco es sobrio y luminoso; un espacio que invita a detenerse unos minutos, a respirar. Muy cerca, en la isla frente al canal, la Chiesa di San Domenico guarda obras atribuidas a Tintoretto y Carpaccio. Es uno de esos lugares donde se percibe claramente la influencia veneciana: arte, espiritualidad y mar dialogando en silencio.

Sigo caminando hasta el agua.


El Ponte Vigo cruza el canal Vena con elegancia serena. Me gusta detenerme en el centro, observar las pequeñas embarcaciones balanceándose y levantar la vista hacia la columna coronada por el León de San Marcos. Es el recordatorio de que Chioggia fue puerto estratégico, frontera defendida, enclave comercial clave en la laguna.



Si continúas el paseo por la mañana, el olor a mar te guiará sin esfuerzo hasta el Mercato Ittico al Minuto. Aquí la ciudad muestra su identidad sin filtros. Voces, cajas llenas de pescado fresco, manos expertas clasificando capturas. La almeja es protagonista absoluta —no por casualidad celebran incluso un festival en su honor— y uno entiende rápidamente que el mar no es paisaje: es sustento, tradición, carácter.

En los bordes del casco histórico aún sobreviven restos de antiguas fortificaciones. No son monumentales, pero sí suficientes para imaginar batallas y defensas cuando la laguna era territorio estratégico. Chioggia no es frágil; es resistente.


Cuando llega el momento de sentarse a la mesa no faltan opciones.

Para una comida auténtica, me gusta elegir mesas donde el producto manda. En Ristorante El Gato el marisco llega sin artificios; en Osteria Penzo la cocina tradicional veneciana se sirve con elegancia tranquila; y en Trattoria Al Capitello todo tiene sabor a receta heredada.


Chioggia no necesita impresionar. Se descubre caminando, sin mapa, dejándose llevar por los canales, por su gente, por la luz suave que cae al atardecer y por esa sensación constante de estar en un lugar que vive de verdad, no para el visitante, sino para sí mismo.

Y quizá ahí reside su mayor lujo.


Getaways Magazine- Chioggia sunset
Getaways Magazine- Chioggia sunset

El atardecer en la laguna se presenta como un regalo inesperado, para todos los sentidos. Es un momento en el que con sentarte y observar te das cuenta de que no necesitas nada más.



Sottomarina: Un Destino Idílico para Viajar en Familia


Apenas dejas atrás el casco antiguo de Chioggia y cruzas hacia la costa, el paisaje cambia. La piedra medieval se transforma en horizonte abierto y el aire huele más intensamente a sal. Así comienza Sottomarina.


La playa se extiende amplia, de arena fina, con esa sensación de espacio que invita a bajar revoluciones. Aquí el Adriático no es dramático; es sereno, constante, familiar. Es un lugar donde el día se organiza en torno al sol, los baños tranquilos y las conversaciones largas bajo la sombrilla.

Pero si miras con atención, descubrirás algo aún más fascinante: la llamada “riga”. Donde se percibe claramente la línea donde se encuentran dos mundos: las aguas más oscuras y salinas del Adriático y las más claras, procedentes de la laguna. No es solo un fenómeno visual; es el diálogo entre mar y laguna, entre dos ecosistemas que conviven y crean un hábitat rico en biodiversidad. Una frontera natural que, históricamente, simboliza también la unión entre la vida marinera y la lagunar.


Caminar por el Lungomare Adriatico es entender el pulso veraniego de Sottomarina.

Es su eje vital: familias paseando al atardecer, bicicletas que avanzan despacio, heladerías abiertas hasta tarde y terrazas que miran directamente al mar. Aquí no se corre; se disfruta.

Entre las paradas que marcan el ritmo del día, The Palm es casi un icono estacional. Abierto en primavera y verano, se adapta al momento: comida relajada frente al mar, hamburguesas extraordinarias, platos frescos y cócteles que saben a vacaciones. Cuando cae la tarde / noche y la música en directo acompaña, el ambiente se vuelve ligero y animado, con esa energía que solo tienen los lugares que viven intensamente la temporada.


Un poco más adelante, el Sand Beach Club combina beach club y restaurante en un espacio amplio y luminoso. De día acompaña las jornadas de playa con cocina fresca y opciones para compartir; al atardecer se transforma en punto de encuentro, ideal para alargar el aperitivo con el sonido constante de las olas de fondo.

Si el plan es más activo, el Centro Astoria ofrece otra dimensión del verano. Piscinas, zonas deportivas, espacios de juego y amplias áreas de playa con todos los servicios convierten el día en una experiencia completa. Es uno de esos lugares donde cada miembro de la familia, encuentra su propio ritmo, sin necesidad de desplazarse.

Además tiene un carácter acogedor que se percibe en los detalles: zonas del paseo adaptadas para quienes viajan con perro, establecimientos que reciben a las mascotas con naturalidad, playas donde también ellos pueden disfrutar del agua y la arena. Es sin ninguna duda el lugar idóneo para reservar en tus vacaciones.


Y el mar, por supuesto, invita a moverse. Las condiciones son ideales para windsurf, kitesurf o paddleboard, incluso para quienes se inician por primera vez. Desde el agua, la costa adquiere otra perspectiva, más abierta y luminosa. También es posible explorarla en pequeñas excursiones en barco que bordean la línea donde la laguna se encuentra con el Adriático, con paradas para nadar y descubrir la vida marina.


Aquí el verano es inclusivo, sencillo, práctico.

Si Chioggia es historia y piedra, Sottomarina es horizonte y luz. Dos mundos unidos por unos pocos minutos y por esa línea invisible —la riga— que recuerda que, en esta parte de

Italia, todo vive en equilibrio entre laguna y mar.




Chioggia, con su combinación de historia, cultura y belleza natural, es un destino que invita a explorar y descubrir los encantos ocultos de la Laguna Veneciana. Ideal para una escapada tranquila, esta ciudad ofrece una experiencia auténtica que queda grabada en la memoria de quienes la visitan.


Getaways by Ella


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