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Alpes franceses en invierno: chalets, spas y el placer de no tener prisa


El invierno en los Alpes franceses no va solo de velocidad ni de deporte.

Va de interiores cálidos, de madera crujiente, de mesas bien puestas mientras fuera todo es blanco. De elegir un chalet bonito, un spa silencioso y un pueblo con vida suficiente para salir a cenar… y volver pronto.


Es un destino perfecto para quienes entienden el invierno como una pausa elegante: paisaje, bienestar, gastronomía y descanso, con la posibilidad —si apetece— de añadir movimiento al día siguiente.



Aquí el invierno no es aislamiento, sino escenario. Pueblos con vida, chalets encendidos al caer la tarde, spas que forman parte del día y restaurantes donde el frío se celebra alrededor de una mesa bien puesta.

No es un invierno extremo. Es un invierno habitable. Y eso lo cambia todo.


Un invierno que funciona para todos los ritmos

Los Alpes franceses son ideales para viajes compartidos, porque no obligan a elegir. Mientras unos esquían por la mañana, otros pasean por el pueblo, suben en teleférico a un mirador o pasan horas en el spa. Al final del día, todos se encuentran en el mismo lugar: una copa junto a la chimenea, una cena larga, una habitación cálida.

Aquí el esquí suma, pero no domina. El paisaje, el bienestar y la gastronomía sostienen la experiencia.


Dónde alojarse en los Alpes franceses: Zonas que definen el viaje


En los Alpes franceses, el alojamiento no es un punto logístico: es el centro de gravedad del día. Aquí se vuelve al hotel a mitad de la jornada, se entra en calor, se baja el ritmo y se deja que el invierno ocurra desde dentro.

Cada zona propone una forma distinta de vivirlo.


Megève · Elegancia y vida de pueblo


Megève es invierno con estilo. Un pueblo vivo, elegante y perfectamente habitable, donde el lujo no es ostentación sino comodidad bien pensada. Aquí el día fluye entre paseos tranquilos, teleféricos panorámicos, spa y cenas largas.


Dónde alojarse en Megève


Les Fermes de Marie: Dormir aquí es entrar en un refugio alpino sofisticado. Chalets conectados entre sí, madera envejecida, textiles cálidos y una atmósfera que invita a recogerse. El spa es uno de los grandes protagonistas: piscinas interiores y exteriores humeantes, saunas de madera y espacios silenciosos donde el cuerpo baja revoluciones de forma natural.Es un hotel pensado para volver pronto, entrar en calor y dejar que la tarde se diluya sin prisa.


Four Seasons Hotel Megève: Aquí el invierno se vive con amplitud. Grandes ventanales, espacios luminosos y una sensación constante de orden y confort absoluto. El spa marca el ritmo del día: piscinas exteriores con vistas abiertas a la montaña, tratamientos diseñados para estancias largas y zonas de descanso donde el paisaje entra sin esfuerzo.Ideal para quienes quieren bienestar sin renunciar a la máxima comodidad.


Le Faucigny Hotel: Más íntimo y contemporáneo, es perfecto para quienes prefieren un invierno discreto y bien diseñado. Su spa, recogido y tranquilo, se convierte en un refugio tras el frío: piscina interior, sauna y silencio.Funciona muy bien para vivir Megève desde el centro del pueblo, con la libertad de entrar y salir sin esfuerzo.


Teleféricos & miradores

Los accesos de Le Jaillet y Rochebrune permiten subir sin esquiar, disfrutar de vistas abiertas y volver a bajar. Son parte del paseo, no solo del deporte.


Comer bien en Megève


En Megève, el invierno se vive alrededor de la mesa. Aquí se cena temprano, pero se cena largo. Restaurantes cálidos, salas bien iluminadas, copas de vino que acompañan sin prisa y una cocina francesa que se adapta al frío con naturalidad.


La Table de l’Idéal 1850

Una de las mesas más equilibradas del pueblo. Cocina francesa contemporánea con base alpina, platos bien estructurados y sabores profundos, pensados para el invierno. Carnes trabajadas con precisión, salsas que piden pan y presentaciones elegantes sin exceso.

Ideal para una cena tranquila después del spa, cuando el cuerpo pide calor y calma.

Les Enfants Terribles

Más animado y desenfadado, pero muy bien ejecutado. Cocina francesa actual con platos pensados para compartir: carnes, guisos de invierno, acompañamientos generosos y un ambiente vivo que refleja bien el espíritu social de Megève.

Perfecto para una noche más distendida, sin renunciar a comer muy bien.


Chamonix · Paisaje imponente y carácter alpino




Chamonix se vive mirando hacia arriba. El Mont Blanc está siempre presente y marca el tono: más montaña, más paisaje, pero sin renunciar al confort. Es una base ideal para quienes buscan impacto visual y experiencias memorables.





Dónde alojarse en Chamonix


Hameau Albert 1er: Un hotel con alma histórica, donde la tradición alpina se mezcla con el bienestar contemporáneo. El spa es amplio, silencioso y muy bien integrado: piscina climatizada, sauna y espacios pensados para recuperarse tras el frío.Es un lugar que invita a quedarse dentro, a disfrutar del hotel tanto como del entorno.


Le Jeu de Paume: Transmite sensación de refugio real. Aquí el invierno se vive hacia dentro: madera, calma y bienestar. Ideal para quienes quieren una experiencia más recogida, sin renunciar a servicios de alto nivel.


Teleféricos & experiencias


La subida a Aiguille du Midi es una experiencia en sí misma. No hace falta esquiar: basta con subir, contemplar el paisaje y sentir la dimensión real de la montaña.


Comer bien en Chamonix


En Chamonix, la gastronomía es más rotunda. Aquí el frío se combate con platos de montaña, recetas tradicionales y producto local bien tratado. Comer bien es parte esencial del descanso tras un día de paisaje intenso.


Albert 1er

Alta cocina francesa con raíces alpinas. Menús cuidados, producto excelente y una lectura contemporánea de la tradición. Cada plato tiene intención, profundidad y equilibrio.

Es una experiencia gastronómica completa, ideal para una noche especial, cuando se quiere que la cena sea parte central del viaje.


La Maison Carrier

Cocina saboyana auténtica en un entorno cálido y tradicional. Maderas, mesas bien vestidas y platos pensados para el invierno: carnes, recetas de cuchara, sabores intensos y porciones reconfortantes.

Uno de esos restaurantes donde el frío se queda fuera y la cena se alarga sola.


Courchevel · Lujo alpino y bienestar absoluto



Courchevel es invierno sofisticado. Todo está pensado para el confort: hoteles excepcionales, spas protagonistas y una gastronomía que forma parte central del viaje. Incluso sin esquiar, el destino se sostiene por sí solo.





Dónde alojarse en Courchevel


Aman Le Mélézin: Un retiro silencioso y exclusivo. El spa es profundo, sereno y envolvente, con vistas impecables y una atmósfera que invita al recogimiento. Ideal para quienes buscan desaparecer unos días del mundo.


Cheval Blanc Courchevel: Aquí el bienestar se vive con precisión absoluta. Spa amplio, tratamientos de alto nivel y una elegancia que se siente sin imponerse. Todo fluye con naturalidad, desde la mañana hasta la noche.


Teleféricos & panorámicas

El dominio de Les Trois Vallées permite subir a miradores y restaurantes de altura incluso sin esquiar. Subir, mirar y volver a bajar forma parte del ritual diario.


Comer bien en Courchevel


Courchevel ofrece una de las combinaciones más interesantes de los Alpes: lujo, técnica y cocina de montaña. Aquí la gastronomía no es un complemento del esquí, sino un motivo para quedarse.


Le 1947 à Cheval Blanc

Alta gastronomía en estado puro. Menús complejos, técnica impecable y una experiencia pensada para quienes disfrutan de la cocina como arte. Cada plato está diseñado para sorprender sin perder conexión con el entorno alpino.

Una cena aquí es un acontecimiento, no un cierre de jornada.


La Table de Mon Grand-Père

Cocina de montaña elegante y reconocible. Platos generosos, sabores clásicos bien reinterpretados y un ambiente acogedor que invita a quedarse. Ideal para quienes buscan tradición con un punto refinado.

Perfecto para una cena larga y sin artificios, donde el placer está en el sabor..


El spa como hilo conductor del día

En los Alpes franceses, el bienestar no es un cierre, es un ritmo.Se entra al spa después de caminar, después de esquiar o simplemente porque el cuerpo lo pide. Piscinas exteriores humeantes, madera, silencio y la montaña entrando por los ventanales.

El frío no se combate: se acompaña.




Teleféricos: la montaña sin esfuerzo

Los teleféricos aquí no son solo infraestructura. Son una forma de vivir la montaña sin exigencias físicas, perfectos para:

  • viajeros que no esquían

  • días de descanso activo

  • disfrutar del paisaje con calma


Experiencias recomendadas

Estas son las experiencias que hemos probado y recomendamos.




Getaways by Ella

Si te apetece vivir los Alpes franceses en invierno sin preocuparte por la organización, en Getaways by Ella diseñamos escapadas a medida combinando alojamiento seleccionado, experiencias icónicas y extras exclusivos según tu forma de viajar.

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